CRIMENES
Crímenes ejemplares

Max Aub
32 ilustradores
ISBN: 978-84-930221-8-7
146 págs.
PVP: 20 euros

Realizar pedido

 


Crímenes ejemplares


crimenes ejemplares

crimenes ejemplares

crimenes ejemplares

crimenes ejemplares

 

crimenes ejemplares


Algunos de los relatos que componen estos Crímenes ejemplares aparecieron antes en «Sala de espera», publicación a través de la cual
Max Aub daba a conocer a sus allegados y a otros lectores interesados fragmentos de todo aquello que iba escribiendo. Esta edición utiliza los 87 cuentos que su autor agrupó en forma de libro y publicó por vez primera en la Impresora Juan Pablos de la ciudad de México el año 1957, en edición cuidada por el propio Max Aub y enriquecida (como se dice del caldo al que se echa un hueso) con viñetas extraídas de Book of Objects (San Luis Potosí, 1883).

Que sepamos, nunca hasta ahora se habían dado estos breves relatos con tal derroche de espacio y de tinta negra. Ni con un desbordamiento gráfico semejante: 31 artistas ofrecen aquí sus propias versiones de los crímenes No era tarea fácil, porque muchos de los cuentos contienen en si mismos imágenes poderosas que es inútil duplicar y de las que cuesta sustraerse. Todos los dibujantes, con alguna excepción, han escogido el texto que ilustran. Muchos de ellos son asiduos colaboradores de prensa, otros se dedican a la historieta, al libro infantil, a la publicidad y al cartelismo; otros son pintores y exponen sus obras regularmente en galerias.

* ilustraciones de Ajubel, Alfredo, Arnal Ballester, Asun Balzola, Miguel Calatayud, Mariana Chiesa, Chumy Chúmez, El Roto, César Fernández Arias, Miguel Gallardo, Paco Giménez, Artur Heras, Alejandra Hidalgo, Isidro Ferrer, Isol, Ana Juan, Sean Mackaoui, Max, Micharmut, Pep Montserrat, Eduardo Muñoz Bachs, Javier Olivares, Carlos Ortin, Javier Pagola, Raúl, Gabriela Rubio, Sergio Sanz, Santiago Sequeiros, Silvestre, J. E. Urrutia Capó y Fernando Vicente. Con un retrato del autor por Vicente Rojo.

Lo maté porque me dolía la cabeza. Y él venga hablar, sin parar, sin descanso, de cosas que me tenían completamente sin cuidado. La verdad, aunque me hubiesen importado. Antes miré mi reloj seis veces, descaradamente: no hizo caso. Creo que es un atenuante muy de tenerse en cuenta.
(Max Aub)

Max Aub